Historias de Esperanza
Judy
Antes de enterarse de que necesitaba un trasplante, Judy vivía una vida activa, saludable y normal.
Creció en los suburbios de Chicago y asistió a la Universidad de Illinois. Judy quería ser maestra, pero cuando tuvo dificultades para encontrar un cargo de maestra de tiempo completo se convirtió en azafata y disfrutaba viajar alrededor de todo el mundo. En 1993 conoce a su marido y alrededor de un año más tarde nació Ethan, su hijo. Fue cuando Ethan tenía poco más de un año cuando Judy se enfermó de lo que ella pensaba era una gripe. Fue al médico y le hicieron una radiografía de tórax para descartar una neumonía. Pero al siguiente día, luego de analizar la radiografía, el médico de Judy la llamó para recomendarle que viera un especialista.
“Había sido sana la mayor parte de mi vida, por lo que cuando escuché la palabra “especialista” quedé helada”, cuenta Judy.
Al principio nadie estaba seguro de qué estaba mal en los pulmones de Judy. Mientras los médicos trataban de diagnosticar su enfermedad, Judy tuvo una niña, Emily.
En 1999, Judy conoció al Dr. Kevin Brown, jefe de un programa de neumonía intersticial. Luego de otra biopsia de pulmón, el Dr. Brown le diagnosticó a Judy neumonía intersticial linfoide y enfermedad del tejido conectivo. Un reumatólogo determinó que tenía síndrome de Sjögren, una enfermedad autoinmune, la misma enfermedad que la tenista profesional Venus Williams. Los síntomas del síndrome de Sjögren incluyen sequedad en los ojos, boca seca, dificultad para tragar, dolor en las articulaciones y fatiga. La fatiga crónica y la enfermedad de Sjögren pueden atacar los órganos, de ahí la enfermedad en sus pulmones. Los médicos dijeron a Judy que necesitaba un doble trasplante de pulmón.
Estar en la lista fue algo que ocurrió rápido para Judy y luego de todo lo dicho y hecho, no se sentía bien. Tenía miedo. Cuatro días después de ingresar en la lista, Judy llamó al coordinador y le dijo que no sabía si estaba preparada para un trasplante. Al día siguiente, la retiraron de la lista.
Luego de esto Judy vivió una vida relativamente normal, aunque con un tanque de oxígeno a su lado en todo momento. Igualmente podía participar como voluntaria en la escuela, lavar la ropa y cocinar, pero no podía mantener su trabajo. Luego de una licencia médica de cuatro años, Judy quedó sin trabajo.
Para 2007 su salud se deterioraba rápidamente y el Dr. Brown le informó que debía considerar seriamente la posibilidad de someterse a un trasplante. Esta vez costó más que ingresara a la lista, pero pronto fue agregada a la lista de espera nacional para trasplantes a través de la clínica Cleveland. Tenía que mudarse cerca mientras esperaba en la lista, por lo que se mudó con su madre cerca de Chicago. Tenía que pasar semanas separada de sus hijos y su marido, algo muy difícil para Judy.
Afortunadamente, Judy recibió el llamado luego de esperar tan solo dos meses y se realizó un exitoso trasplante doble de pulmón. Vivió con su madre otro mes más para recuperarse y, finalmente, pudo irse a casa. Llegó a Colorado con dos pulmones nuevos y actualmente se encuentra bien.
«Estoy tan agradecida por mi trasplante», manifestó Judy. «Realmente hoy no estaría viva si no hubiera recibido este regalo».
Judy ha compartido su historia con el público alrededor de Colorado. Hace poco, antes de hablar, su amiga le dio un consejo:
«No lo olvides, “siete-once”, inhala siete veces y exhala once antes de comenzar a hablar».
Judy agregó, «Me alegra decir que ahora puedo hacerlo sin la ayuda de mi tanque de oxígeno».
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